Sí, como decía Charly García en aquella recordada canción de los años setenta;
hubo un tiempo que fue hermoso y fuimos libres de verdad; porque a pesar de todos los problemas que tenia nuestra querida patria, poseíamos lo que hoy nos parece un tesoro inalcanzable. Simplemente no teníamos miedo, esa palabra tan pesada en nuestra conciencia. No teníamos miedo a los robos, no teníamos miedo a los secuestros, no teníamos miedo a la policía, no teníamos miedo a perder el trabajo, no temíamos caminar en la madrugada por nuestra propia calle.
En otra época de nuestra historia reciente, estábamos casi acostumbrados al horror, y observábamos impávidos como desaparecían nuestros amigos, nuestros compañeros de trabajo, y en el peor de los casos algún familiar; el colmo, era que a veces justificábamos esa acción diciendo que seguramente andarían en cosas raras.
Luego el tiempo hizo florecer las verdades de lo que había sucedido en nuestro país; y entonces recién tomamos conciencia, pero ya era muy tarde para las madres y las abuelas del dolor.
Hoy la situación se me hace similar en algún punto. Todos los días somos espectadores de historias de horror que golpean a la puerta de cualquiera, ya que no hay un perfil determinado de las víctimas que sufren esta terrible inseguridad que estamos viviendo.
Entonces reflexionemos, porque sería muy triste repetir la historia, que el tiempo pase y después nos cuenten de un período en que los policías eran corruptos, los jueces ineficientes, de una justicia que se perdía en sus laberintos para nunca llegar a destino, de gobiernos garantistas y de lo mas grave, ciudadanos impasibles frente al horror.
Creo que es tiempo de participar, de reclamar, de denunciar, de manifestar y de exigir, por nuestros derechos fundamentales, el derecho a la vida y el derecho a la paz.
Estoy seguro, que si cada ciudadano bien nacido en esta tierra, pone su granito de arena y su buena voluntad para luchar contra el flagelo de la inseguridad, como decía ¨Charly¨, volverá aquel tiempo hermoso y seremos libres de verdad.
domingo, 29 de noviembre de 2009
Campana a primera vista
Campana es una ciudad que impresiona muy bien a primera vista; sus anchas avenidas, los bulevares arbolados, plazas amplias y limpias, su iluminación imponente, el gran arco de entrada, y sus diagonales que marcan a fuego su identidad y espíritu urbano.
Pero a pesar de todo esto, lejos estamos de ser una ciudad donde todos sus habitantes se sientan orgullosos de vivir en ella.
Todavía nos persigue el fantasma de la desocupación, nos referimos a aquellos ciudadanos que quedaron marginados del actual sistema. En nuestros humildes barrios, que son muchos y muy poblados, donde hay algunos hermanos que no cuentan con servicios básicos como el agua potable(es decir el agua no contaminada).
Quizás el golpe mas duro que recibe nuestra sociedad es el de la inseguridad, a pesar de que los índices actuales están muy por debajo de otros centros urbanos de la provincia de Buenos Aires. También sabemos que no todos los delitos se denuncian y esto es particularmente grave para una comunidad civilizada; ya que a la hora de distribuir recursos para bajar la inseguridad en nuestro distrito, el gobierno provincial seguramente pone en la balanza la cantidad de delitos e ilícitos en la zona.
Hay una responsabilidad inherente a nuestras autoridades, pero también existe una responsabilidad civil que debemos practicar en forma permanente, se trata de denunciar ante quien corresponda cada ilícito sufrido personalmente, y difundirlo luego en nuestro circulo de amistades y porque no, buscar una solución en conjunto para evitar al menos la repetición del hecho; y acá entra a jugar el espíritu de solidaridad que es fundamental para el logro de objetivos comunes. Entonces seamos solidarios con el prójimo que ha sufrido una situación delictiva; e inmediatamente pongamos en alerta a nuestro entorno, esta es una herramienta básica en la lucha contra la inseguridad.
Obviamente nos quedan afuera varios temas para mejorar en nuestro ámbito; entre ellos el transporte publico, la educación vial y el gran monstruo de la contaminación, que no son temas menores y que merecen una investigación y un tratamiento a la altura de su gravedad.
Cuando seamos capaces como sociedad de al menos mejorar en parte estos temas, seguramente nos sentiremos más orgullosos de vivir en la ciudad de Campana.
Pero a pesar de todo esto, lejos estamos de ser una ciudad donde todos sus habitantes se sientan orgullosos de vivir en ella.
Todavía nos persigue el fantasma de la desocupación, nos referimos a aquellos ciudadanos que quedaron marginados del actual sistema. En nuestros humildes barrios, que son muchos y muy poblados, donde hay algunos hermanos que no cuentan con servicios básicos como el agua potable(es decir el agua no contaminada).
Quizás el golpe mas duro que recibe nuestra sociedad es el de la inseguridad, a pesar de que los índices actuales están muy por debajo de otros centros urbanos de la provincia de Buenos Aires. También sabemos que no todos los delitos se denuncian y esto es particularmente grave para una comunidad civilizada; ya que a la hora de distribuir recursos para bajar la inseguridad en nuestro distrito, el gobierno provincial seguramente pone en la balanza la cantidad de delitos e ilícitos en la zona.
Hay una responsabilidad inherente a nuestras autoridades, pero también existe una responsabilidad civil que debemos practicar en forma permanente, se trata de denunciar ante quien corresponda cada ilícito sufrido personalmente, y difundirlo luego en nuestro circulo de amistades y porque no, buscar una solución en conjunto para evitar al menos la repetición del hecho; y acá entra a jugar el espíritu de solidaridad que es fundamental para el logro de objetivos comunes. Entonces seamos solidarios con el prójimo que ha sufrido una situación delictiva; e inmediatamente pongamos en alerta a nuestro entorno, esta es una herramienta básica en la lucha contra la inseguridad.
Obviamente nos quedan afuera varios temas para mejorar en nuestro ámbito; entre ellos el transporte publico, la educación vial y el gran monstruo de la contaminación, que no son temas menores y que merecen una investigación y un tratamiento a la altura de su gravedad.
Cuando seamos capaces como sociedad de al menos mejorar en parte estos temas, seguramente nos sentiremos más orgullosos de vivir en la ciudad de Campana.
Para la inseguridad la gente tiene armas
Tal vez se halla hablado mucho sobre la inseguridad en nuestros tiempos, y esto tal vez nos de una sensación de saturación del tema en lo periodístico, pero en lo que nunca claudicaremos, es en tratar de mejorarla, y en exigir esto a quien corresponda.
Pero muchas veces los que nos tomamos el atrevimiento de opinar sobre los temas que aquejan a nuestra sociedad, hacemos largas retóricas tratando de encontrar la solución filosófica del tema, que seguramente en este caso, estará ligada a los graves problemas de educación, desocupación, y degradación de las autoridades policiales, que heredamos de los años 90, o tal vez de mas atrás en el tiempo, ante esta situación propongo que seamos pragmáticos y busquemos soluciones mas reales y prácticas, es comprensible que no es un problema menor, y que llevará mucho tiempo poder mejorar, entonces mientras tanto, debemos tomar recaudos para hacerle frente.
Como dice el título, contra la inseguridad la gente tiene armas, si señor, pero no de grueso calibre, sino mucho mas simples y efectivas.
Es sabido, o tal vez es bueno saberlo, que existen planes barriales como Comunidad Organizada u otros similares, que ponen en alerta a cada vecino cuando algo raro pasa en el barrio; un auto desconocido pasando varias veces por un lugar, individuos que rondan en actitud sospechosa, ruidos nocturnos, etcétera.
Estos planes, consisten en hacer reuniones mensuales con los vecinos de la cuadra, o tal vez de la manzana, intercambiar ideas, conocerse mejor, darse los teléfonos, conocer sus autos, sus horarios de salida y de llegada, y otros hábitos que son de suma importancia.
Pero el arma mas importante, es que cuando alguien detecte algo fuera de lo normal, no dude en llamar al patrullero de su cuadrícula o bien al Comando Patrulla, avisando de la anormalidad; si no tienen teléfono, encender luces exteriores, tal vez hacer sonar una campanilla externa, instalada para tal fin, o hacerse notar de alguna manera.
Esta arma, es letal para un delincuente, ya que arruinara sus planes y deberá huir.
Por ultimo, nuestra conciencia debe saber, que quizás hoy, el esfuerzo fue por un vecino, pero mañana alguien lo hará por nosotros.
Repito, las armas letales las tenemos nosotros, solo tenemos que descargarlas.
Pero muchas veces los que nos tomamos el atrevimiento de opinar sobre los temas que aquejan a nuestra sociedad, hacemos largas retóricas tratando de encontrar la solución filosófica del tema, que seguramente en este caso, estará ligada a los graves problemas de educación, desocupación, y degradación de las autoridades policiales, que heredamos de los años 90, o tal vez de mas atrás en el tiempo, ante esta situación propongo que seamos pragmáticos y busquemos soluciones mas reales y prácticas, es comprensible que no es un problema menor, y que llevará mucho tiempo poder mejorar, entonces mientras tanto, debemos tomar recaudos para hacerle frente.
Como dice el título, contra la inseguridad la gente tiene armas, si señor, pero no de grueso calibre, sino mucho mas simples y efectivas.
Es sabido, o tal vez es bueno saberlo, que existen planes barriales como Comunidad Organizada u otros similares, que ponen en alerta a cada vecino cuando algo raro pasa en el barrio; un auto desconocido pasando varias veces por un lugar, individuos que rondan en actitud sospechosa, ruidos nocturnos, etcétera.
Estos planes, consisten en hacer reuniones mensuales con los vecinos de la cuadra, o tal vez de la manzana, intercambiar ideas, conocerse mejor, darse los teléfonos, conocer sus autos, sus horarios de salida y de llegada, y otros hábitos que son de suma importancia.
Pero el arma mas importante, es que cuando alguien detecte algo fuera de lo normal, no dude en llamar al patrullero de su cuadrícula o bien al Comando Patrulla, avisando de la anormalidad; si no tienen teléfono, encender luces exteriores, tal vez hacer sonar una campanilla externa, instalada para tal fin, o hacerse notar de alguna manera.
Esta arma, es letal para un delincuente, ya que arruinara sus planes y deberá huir.
Por ultimo, nuestra conciencia debe saber, que quizás hoy, el esfuerzo fue por un vecino, pero mañana alguien lo hará por nosotros.
Repito, las armas letales las tenemos nosotros, solo tenemos que descargarlas.
sábado, 17 de octubre de 2009
La transgreción deriva en muerte
"Irresponsabilidad de la sociedad civil e incompetencia del Estado son la explicación de la imposibilidad de lograr avances en la lucha contra los accidentes de tránsito y su secuela de muerte, heridos e incapacitados"
Estas palabras pertenecen a Aldo Isuani, sociólogo, profesor e investigador de la Universidad de Buenos Aires y del Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas).
Dura frase que sirve para comenzar este informe, porque la misma desnuda uno de los mayores flagelos que sufre la sociedad actual y que son el motivo de esta investigación.
El problema es una realidad a nivel nacional, pero la ciudad en que vivo no esta afuera de esta problemática estructural.
La investigación se llevó a cabo en la ciudad de Campana, Provincia de Buenos Aires, Argentina durante varios meses, se entrevistó a las autoridades claves y se realizó un relevamiento de lo sucedido durante 2008.
Se plantearon dos hipótesis del porqué los accidentes de tránsito se han convertido en la causa mas importante de muertes y discapacidades.
En primer lugar se planteó que la falla del factor humano, traducida en el no cumplimiento de las normas de tránsito es una de las principales causas de accidentes.
En segundo término se supuso que la falta de control, junto con la ausencia de campañas de educación vial permanentes sería otro de los factores contribuyentes.
Se comenzó con entrevistas a personas que ocupan puestos cercanos a la problemática respecto de accidentes. El resultado fueron jugosas respuestas con frases destacadas que ya orientaban hacia el resultado de la investigación.
Luego se obtuvieron datos estadísticos de accidentes urbanos que salieron a la luz, de acuerdo a lo investigado en las hemerotecas de los periódicos locales y los relevamientos que llevan a cabo Bomberos Voluntarios y el Hospital Municipal.
Con el fin de hallar una forma probatoria de tales hipótesis, se tomaron datos y se realizaron guardias fotográficas en una esquina muy transitada de la ciudad. También fueron practicadas recorridas urbanas en horas pico.
La cantidad de transgresiones e imprudencias fueron más de lo esperado, en una ocasión en sólo media hora se pudieron tomar más de 30 fotos de infracciones de todo calibre. Esto solo fue una muestra de lo observado en los puntos neurálgicos de la ciudad.
Los resultados de la investigación indican que las personas afectadas son en su mayoría de sexo masculino y de entre 20 y 30 años de edad. La mayoría de los accidentes son producidos entre motos y autos. Aproximadamente el 90% fueron por errores humanos e imprudencias, es decir por incumpliendo de las normas básicas de transito. En 2005 la cantidad de personas lesionadas fue de 707, en 2006 de 1024, en 2007 de 1351 y en 2008 1569; datos más que reveladores de la importancia del problema.
Fueron encontrados dos aspectos oscuros en la investigación. Uno es nada menos que la cantidad de muertes por accidentes de tránsito. Los bomberos solo vuelcan en sus planillas las que se producen en la vía pública o en el trayecto hacia el hospital. Luego, la unidad hospitalaria de la ciudad sólo carga en su sistema los decesos producidos en el Hospital San José. Así se pierden los datos de fallecimientos acontecidos en las derivaciones a otros centros médicos.
Simple y llanamente no hay datos oficiales sobre la cifra total de muertes por accidentes de tránsito en Campana. El otro aspecto es la cantidad de accidentes provocados por el exceso de alcohol, porque no existen controles de alcoholemia en la vía pública y el hospital solo los realiza por pedido especial de la policía, esta fuerza luego se lleva los datos y no quedan registrados en ningún lado.
Se ha demostrado que la hipótesis de la falla humana es totalmente real, en cuanto a la presunción de la falta de control, se puede afirmar que no existía hasta comienzos de este año. Lo mismo para las campañas de educación vial que si bien las hubo, siempre fueron esporádicas.
La conclusión es contundente y la solución parece estar en la conciencia de cada habitante de la ciudad.
Estas palabras pertenecen a Aldo Isuani, sociólogo, profesor e investigador de la Universidad de Buenos Aires y del Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas).
Dura frase que sirve para comenzar este informe, porque la misma desnuda uno de los mayores flagelos que sufre la sociedad actual y que son el motivo de esta investigación.
El problema es una realidad a nivel nacional, pero la ciudad en que vivo no esta afuera de esta problemática estructural.
La investigación se llevó a cabo en la ciudad de Campana, Provincia de Buenos Aires, Argentina durante varios meses, se entrevistó a las autoridades claves y se realizó un relevamiento de lo sucedido durante 2008.
Se plantearon dos hipótesis del porqué los accidentes de tránsito se han convertido en la causa mas importante de muertes y discapacidades.
En primer lugar se planteó que la falla del factor humano, traducida en el no cumplimiento de las normas de tránsito es una de las principales causas de accidentes.
En segundo término se supuso que la falta de control, junto con la ausencia de campañas de educación vial permanentes sería otro de los factores contribuyentes.
Se comenzó con entrevistas a personas que ocupan puestos cercanos a la problemática respecto de accidentes. El resultado fueron jugosas respuestas con frases destacadas que ya orientaban hacia el resultado de la investigación.
Luego se obtuvieron datos estadísticos de accidentes urbanos que salieron a la luz, de acuerdo a lo investigado en las hemerotecas de los periódicos locales y los relevamientos que llevan a cabo Bomberos Voluntarios y el Hospital Municipal.
Con el fin de hallar una forma probatoria de tales hipótesis, se tomaron datos y se realizaron guardias fotográficas en una esquina muy transitada de la ciudad. También fueron practicadas recorridas urbanas en horas pico.
La cantidad de transgresiones e imprudencias fueron más de lo esperado, en una ocasión en sólo media hora se pudieron tomar más de 30 fotos de infracciones de todo calibre. Esto solo fue una muestra de lo observado en los puntos neurálgicos de la ciudad.
Los resultados de la investigación indican que las personas afectadas son en su mayoría de sexo masculino y de entre 20 y 30 años de edad. La mayoría de los accidentes son producidos entre motos y autos. Aproximadamente el 90% fueron por errores humanos e imprudencias, es decir por incumpliendo de las normas básicas de transito. En 2005 la cantidad de personas lesionadas fue de 707, en 2006 de 1024, en 2007 de 1351 y en 2008 1569; datos más que reveladores de la importancia del problema.
Fueron encontrados dos aspectos oscuros en la investigación. Uno es nada menos que la cantidad de muertes por accidentes de tránsito. Los bomberos solo vuelcan en sus planillas las que se producen en la vía pública o en el trayecto hacia el hospital. Luego, la unidad hospitalaria de la ciudad sólo carga en su sistema los decesos producidos en el Hospital San José. Así se pierden los datos de fallecimientos acontecidos en las derivaciones a otros centros médicos.
Simple y llanamente no hay datos oficiales sobre la cifra total de muertes por accidentes de tránsito en Campana. El otro aspecto es la cantidad de accidentes provocados por el exceso de alcohol, porque no existen controles de alcoholemia en la vía pública y el hospital solo los realiza por pedido especial de la policía, esta fuerza luego se lleva los datos y no quedan registrados en ningún lado.
Se ha demostrado que la hipótesis de la falla humana es totalmente real, en cuanto a la presunción de la falta de control, se puede afirmar que no existía hasta comienzos de este año. Lo mismo para las campañas de educación vial que si bien las hubo, siempre fueron esporádicas.
La conclusión es contundente y la solución parece estar en la conciencia de cada habitante de la ciudad.
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