domingo, 29 de noviembre de 2009

Hubo un tiempo que fue hermoso

Sí, como decía Charly García en aquella recordada canción de los años setenta;
hubo un tiempo que fue hermoso y fuimos libres de verdad; porque a pesar de todos los problemas que tenia nuestra querida patria, poseíamos lo que hoy nos parece un tesoro inalcanzable. Simplemente no teníamos miedo, esa palabra tan pesada en nuestra conciencia. No teníamos miedo a los robos, no teníamos miedo a los secuestros, no teníamos miedo a la policía, no teníamos miedo a perder el trabajo, no temíamos caminar en la madrugada por nuestra propia calle.

En otra época de nuestra historia reciente, estábamos casi acostumbrados al horror, y observábamos impávidos como desaparecían nuestros amigos, nuestros compañeros de trabajo, y en el peor de los casos algún familiar; el colmo, era que a veces justificábamos esa acción diciendo que seguramente andarían en cosas raras.

Luego el tiempo hizo florecer las verdades de lo que había sucedido en nuestro país; y entonces recién tomamos conciencia, pero ya era muy tarde para las madres y las abuelas del dolor.

Hoy la situación se me hace similar en algún punto. Todos los días somos espectadores de historias de horror que golpean a la puerta de cualquiera, ya que no hay un perfil determinado de las víctimas que sufren esta terrible inseguridad que estamos viviendo.

Entonces reflexionemos, porque sería muy triste repetir la historia, que el tiempo pase y después nos cuenten de un período en que los policías eran corruptos, los jueces ineficientes, de una justicia que se perdía en sus laberintos para nunca llegar a destino, de gobiernos garantistas y de lo mas grave, ciudadanos impasibles frente al horror.

Creo que es tiempo de participar, de reclamar, de denunciar, de manifestar y de exigir, por nuestros derechos fundamentales, el derecho a la vida y el derecho a la paz.

Estoy seguro, que si cada ciudadano bien nacido en esta tierra, pone su granito de arena y su buena voluntad para luchar contra el flagelo de la inseguridad, como decía ¨Charly¨, volverá aquel tiempo hermoso y seremos libres de verdad.

Campana a primera vista

Campana es una ciudad que impresiona muy bien a primera vista; sus anchas avenidas, los bulevares arbolados, plazas amplias y limpias, su iluminación imponente, el gran arco de entrada, y sus diagonales que marcan a fuego su identidad y espíritu urbano.

Pero a pesar de todo esto, lejos estamos de ser una ciudad donde todos sus habitantes se sientan orgullosos de vivir en ella.

Todavía nos persigue el fantasma de la desocupación, nos referimos a aquellos ciudadanos que quedaron marginados del actual sistema. En nuestros humildes barrios, que son muchos y muy poblados, donde hay algunos hermanos que no cuentan con servicios básicos como el agua potable(es decir el agua no contaminada).

Quizás el golpe mas duro que recibe nuestra sociedad es el de la inseguridad, a pesar de que los índices actuales están muy por debajo de otros centros urbanos de la provincia de Buenos Aires. También sabemos que no todos los delitos se denuncian y esto es particularmente grave para una comunidad civilizada; ya que a la hora de distribuir recursos para bajar la inseguridad en nuestro distrito, el gobierno provincial seguramente pone en la balanza la cantidad de delitos e ilícitos en la zona.

Hay una responsabilidad inherente a nuestras autoridades, pero también existe una responsabilidad civil que debemos practicar en forma permanente, se trata de denunciar ante quien corresponda cada ilícito sufrido personalmente, y difundirlo luego en nuestro circulo de amistades y porque no, buscar una solución en conjunto para evitar al menos la repetición del hecho; y acá entra a jugar el espíritu de solidaridad que es fundamental para el logro de objetivos comunes. Entonces seamos solidarios con el prójimo que ha sufrido una situación delictiva; e inmediatamente pongamos en alerta a nuestro entorno, esta es una herramienta básica en la lucha contra la inseguridad.

Obviamente nos quedan afuera varios temas para mejorar en nuestro ámbito; entre ellos el transporte publico, la educación vial y el gran monstruo de la contaminación, que no son temas menores y que merecen una investigación y un tratamiento a la altura de su gravedad.

Cuando seamos capaces como sociedad de al menos mejorar en parte estos temas, seguramente nos sentiremos más orgullosos de vivir en la ciudad de Campana.

Para la inseguridad la gente tiene armas

Tal vez se halla hablado mucho sobre la inseguridad en nuestros tiempos, y esto tal vez nos de una sensación de saturación del tema en lo periodístico, pero en lo que nunca claudicaremos, es en tratar de mejorarla, y en exigir esto a quien corresponda.

Pero muchas veces los que nos tomamos el atrevimiento de opinar sobre los temas que aquejan a nuestra sociedad, hacemos largas retóricas tratando de encontrar la solución filosófica del tema, que seguramente en este caso, estará ligada a los graves problemas de educación, desocupación, y degradación de las autoridades policiales, que heredamos de los años 90, o tal vez de mas atrás en el tiempo, ante esta situación propongo que seamos pragmáticos y busquemos soluciones mas reales y prácticas, es comprensible que no es un problema menor, y que llevará mucho tiempo poder mejorar, entonces mientras tanto, debemos tomar recaudos para hacerle frente.

Como dice el título, contra la inseguridad la gente tiene armas, si señor, pero no de grueso calibre, sino mucho mas simples y efectivas.

Es sabido, o tal vez es bueno saberlo, que existen planes barriales como Comunidad Organizada u otros similares, que ponen en alerta a cada vecino cuando algo raro pasa en el barrio; un auto desconocido pasando varias veces por un lugar, individuos que rondan en actitud sospechosa, ruidos nocturnos, etcétera.

Estos planes, consisten en hacer reuniones mensuales con los vecinos de la cuadra, o tal vez de la manzana, intercambiar ideas, conocerse mejor, darse los teléfonos, conocer sus autos, sus horarios de salida y de llegada, y otros hábitos que son de suma importancia.

Pero el arma mas importante, es que cuando alguien detecte algo fuera de lo normal, no dude en llamar al patrullero de su cuadrícula o bien al Comando Patrulla, avisando de la anormalidad; si no tienen teléfono, encender luces exteriores, tal vez hacer sonar una campanilla externa, instalada para tal fin, o hacerse notar de alguna manera.

Esta arma, es letal para un delincuente, ya que arruinara sus planes y deberá huir.

Por ultimo, nuestra conciencia debe saber, que quizás hoy, el esfuerzo fue por un vecino, pero mañana alguien lo hará por nosotros.

Repito, las armas letales las tenemos nosotros, solo tenemos que descargarlas.